Aquí dejo los textos de sala de la exposición del artista colombiano Miler Lagos que está en la Galería Faría y Fábregas. Primero está en español, y luego en inglés.

MILER LAGOS
El trabajo de Miler Lagos explora distintos gestos que desafían la lógica convencional con que significamos las cosas que están en el mundo. Desde sus primeras obras parece haber una constante preocupación por indagar acerca de que tan real es la realidad. Como consecuencia continuamente esta buscando opciones de transformación de las representaciones que se generan sobre el mundo con el ánimo de imaginar que a través de ellas se puede llegar a sugerir un cambio en su propia estructura. Cuando el sentido común falla como canal de comprensión de algún hecho, comienza a revelarse la manera como su propia lógica opera el servicio de la manipulación ideológica. Cuando creemos que las cosas simplemente son, tal cual se nos aparecen (solemos decir que el mundo “es así”), estamos cayendo presas de los intereses de las personas o grupos que tomaron decisiones para que el mundo se viera de esa manera. Hay una conveniencia política, social y económica tras la creencia en la “naturalidad” de las cosas que pasan. Una de las principales dimensiones políticas de las prácticas artísticas es precisamente la posibilidad de “desnaturalizar” las representaciones que cubren la realidad y con las cuales tendemos a confundirla. Lagos ha explorado las más diversas formas de representación cultural y las ha transfigurado mediante el desafío a la manera habitual como solemos apropiarnos de ellas con nuestra experiencia.
En este sentido el trabajo de Lagos parece proponer que el significado de las obras de arte es una dimensión pública que se actualiza en la experiencia de los espectadores, y está enteramente atada a los trasfondos culturales que caracterizan su propia acción social. Sin embargo participar en los procesos comunicativos que proponen sus obras y cuestionamientos culturales puede implicar que se tenga que dudar de la realidad de “lo real”.
En su proceso de trabajo ha llegado a plantear distintas piezas que tienen en común la indagación paradójica sobre el peso y la levedad. La primera de ella se conformaba por globos plásticos -semiesféricos- de color plateado, que por eso mismo parecían peculiarmente livianos. Recordaba hasta cierto punto las Nubes que hizo Andy Warhol varias décadas atrás, inflando con helio globos en forma de almohadas. Sin embargo esta sensación se evaporaba tan pronto como se palpaban estos elementos porque a diferencia de la mencionada obra de Warhol, estos globos eran tan pesados como si fueran de roca maciza, porque en lugar de helio habían sido llenados de concreto. Parte del simulacro lo desempeñaba el sistema de instalación que parecía mantener los globos fijados al piso para que no se elevaran. Luego vinieron otras piezas que exploraban los referentes de otros tipos de globos, con formas y colores de referencia orgánica, capaces de evocar otra suerte de situaciones. Posteriormente exploró las implicaciones de las maquinas de guerra de Leonardo da Vinci usando pelotas de juguete, realizadas en caucho de colores brillantes, -nuevamente llenas de concreto- como sucedáneos de las balas de cañón. La instalación de los montículos de pelotas se acompañó de un pequeño muro hecho al parecer con bloques de madera que al ser vistos de cerca revelaban ser impresiones de los dibujos de Leonardo, recortadas por el borde de la imagen.
Cuando se ha enfrentado a procesos materiales similares a este último ejemplo, como es el caso de las piezas que ha venido desarrollando a partir de pilas de papel impreso y perfilado, sus inquietudes conceptuales son similares. Por eso estas piezas de papel son altamente efectivas en el ejercicio de trasponer en otras coordenadas las nociones de realidad y representación. Aunque estos dos términos suelen pensarse como antagónicos, porque supuestamente el uno hace alusión a lo verdadero y el otro a lo falso, en sus piezas llegan a situarse ambos dentro del campo cultural, lo que los hace ver como el resultado de concepciones y creencias convencionales y los sitúa en el mismo nivel de artificio. Si la misma idea de “lo real” es una construcción artificial, resultado de diversas convenciones culturales, será igual de problemático el estatuto verdadero de otras categorías que se soportan sobre esta idea.
Para ejemplificar la manera en que esto ocurre puede ser útil revisar una de las primeras piezas que respondió a estas características. Se trataba de una obra basada en la impresión del grabado “La melancolía” de Alberto Durero, en un amplio número de hojas de papel, que una vez impresas eran apiladas y recortadas para simular un fragmento del tronco de un árbol. Este primer nivel de relación entre la hoja de papel y la imagen del tronco señala la referencia mutua e intrínseca entre la naturaleza y la cultura según los términos modernos del pensamiento. La hoja de papel relata la manera en que un árbol ha dejado de existir a fin de poder darle origen; mientras que la forma del tronco parece emerger como emblema de esta transformación. En los albores de la modernidad emergió la imprenta como el canal idóneo para difundir los discursos de las nacientes disciplinas del pensamiento humanista. El libro impreso reconoce la condición masiva de la existencia humana y facilita enormemente la circulación del pensamiento. Un libro es capaz de llegar a lugares a donde su autor jamás llegaría. Lagos tuvo la oportunidad de visitar Alemania para lo cual llevó consigo esta pieza y la ubicó frente a una serie de lugares relacionados con la vida de Alberto Durero. Con la ayuda del video grabó la manera como el viento iba diseminando las diferentes hojas por la ciudad, de la misma forma en que lo haría la propia distribución de los libros impresos por Gutenberg siglos atrás. El viento “ojeaba” cada una de las páginas y las llevaba pausadamente consigo para generar como efecto que el tronco desapareciera lentamente.
En su proyecto reciente llamado Attraction ha regresado a las preguntas suscitadas por todo este conjunto de procesos de trabajo y por esa razón han aparecido nuevas perspectivas de indagación. Es así como siguiendo la lógica de los globos pesados realizó un video sutilmente ralentizado, en donde se ve caer un globo rojo, con forma de corazón sobre un gran cuerpo de agua. El globo cae lentamente, como si careciera de peso, pero estalla violentamente cuando entra en contacto con el agua. El análisis del material plástico en que están construidos los globos llevó a Lagos a explorar la brea por el parentesco que guarda con él, al ser ambos derivados del petróleo. Adicionalmente prestó atención a tipos de globos cuyas formas guardan estrechas relaciones con la expresión pública y consensuada del afecto, que también estuvo presente en la elección del corazón -visible en el video-. Estas asociaciones generaron otro doblez dado que retomó la forma de algunos globos que parecen recordar animales o figuras de carácter orgánico precariamente configurados (similares a los que ya había usado en obras anteriores) para sugerir un estadio intermedio entre un fósil y un yacimiento petrolífero. Siguiendo las referencias iniciales de la forma y color del globo del video, recurrió a un tercer material que es el chocolate, en su estado liquido, que parece palpitar, para señalar otro ángulo de los principios de representación cultural de las pasiones humanas (porque de hecho su consumo estimula las emociones).
Los materiales y gestos humanos utilizados dentro de este proyecto pueden recordar los fundamentos de la discusión de Sigmund Freud acerca de las pulsiones que fundamentan la vida humana. Para los mas diversos pensadores, nuestra existencia ha parecido estar motivada por el principio del placer (más conocida como el instinto de conservación), pero Freud hizo notar como nuestra vida parece estar signada por placeres negativos y sentimientos oscuros que vendrían a emerger de un “mas allá del principio del placer”. Usando la analogía con la evolución de las especies de Darwin, Freud señaló que si la vida orgánica evoluciono de la materia inorgánica, el instinto con mayor inercia es la muerte, porque de hecho todo lo que nace tiende a morir. Pasando al terreno subjetivo, la pulsión más dominante en la existencia será la ejercida por el deseo de no ser, que se manifiesta entre otras cosas por la fascinación que ejerce sobre nosotros el hecho de hacer parte de grupos. Al seguir el rumbo de otros, logramos ese placer negativo de convertirnos en “fondo contra fondo” en lugar de ser “figura contra fondo”. Siguiendo estas argumentaciones respecto al actual proyecto de Lagos, podemos ver como en los tres conjuntos de imágenes se explora la idea de atracción en estos dos sentidos simultáneamente. El corazón rojo que explota al tocar el agua; los vestigios orgánicos que parecen ya sea derretirse o emerger de charcos de brea; y la fuente de chocolate que late incesantemente, son evidencias del ritmo vital que moviliza la existencia de un extremo a otro de las pulsiones constantemente.
Miler Lagos ha emprendido procesos diversos para interrogar los objetos y materiales que rodean el paso del cuerpo por el mundo, porque ha comprendido que ellos poseen su propia versión de los hechos que delinean nuestra existencia. Suspendiendo la lógica convencional con la que estamos habituados a significarlos, él propone una vía alterna para otorgarles sentido y para finalmente escuchar lo que tienen que decir sobre nosotros.
Bogota, febrero de 2008
MILER LAGOS
Miler Lagos’ work explores different gestures which defy the conventional logic that we use to give meaning to the objects around us. From his early works onwards, there appears to be a constant concern to investigate just how real reality is, and, as a consequence, he is constantly seeking out ways to transform the representations produced about the world. He thus posits the possibility of suggesting a structural change in the world through these representations themselves. When common sense breaks down as a means of understanding events, it becomes clear that its very logic operates according to the manipulations of ideology. When we think things simply are as they appear to be (like when we say the world is “just like that”), we are falling prey to the interests of individuals or groups who made decisions about the world so it would seem that way. There is a political, social and economic convenience behind the belief in the “naturalness” of the things that happen, and one of the main political dimensions of art practice is precisely the possibility of “de-naturalising” the representations that cover up reality and which we tend to confuse with reality itself. Lagos has explored the most diverse forms of cultural representation and has transfigured them by challenging the way we tend to internalize them through our own experience.
In this sense, Lagos’ work seems to propose that the meaning of a work of art is a public issue that is brought up to date by the spectators’ experience and which is inextricably linked to the cultural background that is characteristic of the way the work acts socially. Nevertheless, taking part in the processes of communication and the questioning of cultural issues that his works propose can mean that one has to doubt quite how real reality actually is.
In his practice Lagos has come to develop various pieces which share a common and paradoxical inquiry regarding weight and lightness. The first of these works was made up of semi-spherical, silver-coloured plastic balloons which, precisely because they are balloons, appeared to be strangely light. To a certain extent, the piece was reminiscent of the Clouds that Andy Warhol made some decades back by inflating pillow-shaped balloons with helium. However, this sensation faded as soon as one touched the balloons because, unlike in Warhol’s piece, they were as heavy as solid rocks and, instead of being full of helium, they were full of concrete. The way the installation worked was part of the pretence because it seemed to keep the balloons tied to the ground to stop them floating away. After that came other pieces which explored the referents of other types of balloons, whose shapes and colours nodded to the organic and thus evoked different types of situations. Lagos subsequently explored the implications of Leonardo da Vinci’s war machines by using toy balls made of brightly-coloured rubber, which were also filled with concrete and doubled as canon balls. The installation of mounds of these balls was accompanied by a small wall that seemed to be made of wooden blocks but which on closer inspection turned out to be prints of Leonardo’s drawings that had been cut out around the edge of the image.
He has shown similar conceptual concerns when faced with material processes that resemble this last example and which can be seen in the pieces he has been developing using piles of printed paper arranged in a shaped outline. For this reason the paper works are highly effective ways of re-situating notions of reality and representation within a different set of coordinates. Although reality and representation are terms that are usually considered to exist in conflict (because one supposedly refers to what is true and the other to what is false), in Lagos’ works both find a place within the cultural field. Consequently, the terms are posited as offshoots of conventional concepts and beliefs and thus situated at the same level of artifice. If the idea of what is real is in itself an artificial construction – that is the result of different cultural conventions – then other categories’ claims to truth, bolstered by this same idea of the real, in effect become equally problematic.
It might prove useful to look back over one of the first pieces that responded to these characteristics to show how it comes about. The work in question was based on a printed engraving from the series called the “Apocalypse” by Albrecht Dürer and reproduced on a great many sheets of paper which, once printed, were piled one on top of the other and cut out in such a way that they resembled a piece of a tree trunk. This first level of the relationship between the sheet of paper and the image of the trunk signals the mutual and intrinsic relationship between nature and culture, according to the terms set out by modern thought. The sheet of paper conveys the way in which a tree has stopped existing so that paper might come into being, whilst the form of the trunk seems to become an emblem of this transformation. At the dawn of modernity the printing press came to be the perfect way of disseminating the discourses of the incipient disciplines of humanist thought. The printed book acknowledges that humans exist in masses, and it facilitates the circulation of ideas to an enormous degree. A book can reach places its author could never get to. When Lagos visited Germany he took this piece with him and placed it in a series of locations related to the life of Albrecht Dürer. With the help of a video camera, he filmed the way the wind scattered the different sheets throughout the city, in the same way that the books printed by Gutenberg were distributed centuries before. The wind “flicked through” each of its pages, taking them slowly with it and thus creating the effect that the trunk was gradually disappearing.
In the recent project Attraction, he returned to the questions raised by this set of processes and which have caused new horizons to emerge in his inquiry. Following this, and the logic of the heavy balloons, he made a video that was subtly slowed down and in which a red heart-shaped balloon hits a large mass of water. The balloon falls slowly, seemingly weightlessly, but makes a dramatic splash upon impact with the water. As he analyzed the plastic used to make the balloons, Lagos then began to explore tar because – both of them being derivatives of oil – it is a similar material. In addition, he paid particular attention to the types of balloons whose shapes are closely linked to public and acceptable displays of affection – a concern that also motivated him to choose the heart seen in the video. These associations produced yet another layer given that he returned to balloons, whose shapes recalled animals or organic forms precariously put together (similar to the ones used in earlier works) to suggest an intermediary stage between a fossil and an oilfield. Following the initial references to the shape and colour of the balloon that features in the video, he turned to the third material of chocolate, which, in its liquid form, seems to palpitate and signal another angle on the cultural representation of human passions when we take into account that chocolate stimulates emotions.
The materials and human gestures put to use in this project might recall the bases of Sigmund Freud’s discussion of human life’s underlying drives. All kinds of thinkers have asserted that our life seems to be geared toward pleasure (more commonly known as the survival instinct), but Freud pointed out that our life seems to be characterized by negative pleasures and dark feelings that come from a place “beyond the pleasure principle.” Using the analogy with Darwin’s evolutionary theory, Freud noted that if organic life evolved from inorganic matter, then the drive which is most difficult to shift is that of dying, because everything which is born also tends to die. Moving into subjective terrain, life’s most powerful drive is that exacted by the desire not to be, which becomes evident, among other things, in the way we seek to form part of groups. When we follow the paths of others, we achieve that negative pleasure of becoming a “backdrop on backdrop” rather than a “form on backdrop” and, developing these arguments with regards to Lagos’ current work, we can see how in each of the three groups of images the idea of attraction is explored simultaneously in both senses. The red heart that explodes as it hits the water; the organic remains that seem either to melt, or emerge from the puddles of tar, and the chocolate fountain which throbs incessantly, are each evidence of the vital rhythm which provides the pulsion for life that shifts constantly from one extreme to the other.
Miler Lagos has adopted different processes to investigate the objects and materials which surround the body’s journey through the world because he understands that they have their own version of the events which define our existence. Suspending conventional logic that we normally use to signify them, he proposes an alternative route to give them meaning where we finally pay attention to what it is they have to say about us.
Jaime Cerón
Bogota, February 2008
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